Comienza la serie de Estela Cienfuegos: Sonidos y evocaciones callejeras

Una vez a la semana estaremos publicando las evocaciones de Estela Cienfuegos, fan de los sonideros, que nos ha propuesto esta serie por entregas. Esperamos que la disfruten y los invitamos a enviarnos sus textos…

Sonidos y evocaciones callejeras (primera parte)

Crónicas auditivas de una niña haciéndose mujer en el oriente de la ciudad

Por Estela Cienfuegos

 

No estoy triste/ No es mi llanto

Es el humo del cigarrillo que me hace llorar

Grupo Dildo

 

 

En un momento que a todos ocurre –tarde unos, temprano otros-,  el alcohol, las drogas, el sexo, la felicidad, la tristeza, la abstinencia, el trabajo, la soledad ó simplemente la circunstancialidad de la vida, nos convierten en seres olvidadizos y desmemoriados. Como calcetín de secundaria diurna en cloro marca “Patito”, este ir y venir del carajo se nos diluye y rae a cada día que nos pasa de largo, de corto; da igual. A veces es porque lo procuramos y en otras porque así pasa… afortunadamente hay algo en nuestro interior que salvaguarda lo vivido. Y cuando más andas en la pendeja leyendo los escaparates en las afueras de metro Potrero, ó bien te embebes en la mugre estancada entre un asiento y otro del metrobús, es que de lejos te llega una rola casi olvidada y así, sin planearlo siquiera, el torrente de recuerdos y el sabor de los besos dados te llegan de madrazo y sin remedio.

 

Los únicos  recuerdos de mi niñez y pre-adolescencia que aún conservo intactos son aquellos que solo se emulan y reactivan con la música y los aromas. En el oriente de la ciudad, entre las innumerables secciones de Aragón y el comienzo de Eduardo Molina, el complejo de colonias como La San Felipe, Casas Alemán, Campestre Aragón, Esmeralda y Rinconada eran hace poco más de 20 años, hervidero de fiestas “cierra-calles” que invariablemente terminaban en algo tremendo ya fuera faje colectivo, baile hasta el repunte del día siguiente, golpiza ó desmadre. Y uno ya podría irse preparando para la gran pachanga cuando saliendo de la tienda de Don Rafa, esa que estaba aun cuadra de la Iglesia de San Ramón nonato; podía uno ver a los bochos con tremendo cablerío y bocinas adentro, y un grupo de de los “pitufos” poniendo bloques de concreto y llantas entre esquina y esquina para evitar el paso de autos. 

 

A principios de los 80’s –rayando el 1982 y 83-; mi primera experiencia con el barrio y su cotidianeidad fuera de mi círculo familiar; me esperaba entre las rejas del kínder Wolfang Amadeus Mozart y una construcción abandonada del INFONAVIT…entre el camino de grava y un canal de aguas negras roto, estaba el cuerpo hinchado de un adolescente. Con unos jeans strech deslavados, chaqueta negra y coleta degrafilada, el cuerpo del chavo se mecía suavecito. El susodicho era amigo de mi padre y formaba parte de los “pitufos”, famosos por su asiduidad a los bailes más que por su eventual vandalismo. Recuerdo como, ayudándose los unos  a los otros, colgaban los estrobos y las bolas de luz multicolores en los cables y postes de luz. Igual como algunas vecinas guapetonas abrían las puertas de los zaguanes, y en el marco de la puerta, dejaban las palanganas de aluminio repletas de chelas con un destapador amarrado con mecatito en el asa izquierda.

 

Las fiestas siempre se daban en fin de semana y aunque eran al aire libre bien se sabía los que no eran bienvenidos. Y según yo era en ocasiones que por mera diversión o de plano para joder, que a sabiendas de que una fiesta daría lugar en “x” calle, venía otro sonido a plantarse cruzando la calle… Difícil describir lo que era escuchar ese amasijo de rolas, y es que entre La Cumbia Barullera y algún remix del Sonido La Changa o Polimarch, ya no sabía uno quien estaba tocando qué. Lo cierto es que la concurrencia le daba igual – o mejor-, y pasándose las barreras y diferencias por donde mejor les acomodara se ponían a bailar en el medio de ambos sonidos. Y así reinventando ritmos y cambiando de  “pista” según el humor y los tragos, les amanecía con ritmo y ya con la luz en pleno, todos sabían que era hora de caerle al tianguis de La San Felipe a comerse unos tacos de panza o una campechana con todo…

 

 

 

 

 

 

 

 

4 comentarios en “Comienza la serie de Estela Cienfuegos: Sonidos y evocaciones callejeras

  1. Este próximo Miércoles 20, la segunda parte de éstas crónicas mias, que tienen por intención el compartir un escenario en el que al ritmo de la música y mi barrio, fui creciendo y conociendo el mundo.

    Gracias por sus comentarios
    EC

  2. Me parece una manera muy diferente como relata Estela Cinefuegos, me parece una manera inteligente como arrastra la pluma y escupe la tinta rabiosa que lleva por letras de expresión. Felicidades Cienfuegos, no dejes de escribir, ya que tendrás muchos seguidores que estarán al pendiente de esa pluma rabiosa, yo soy tú seguidor número 1. Besos

  3. Hola Javier,

    Muchas gracias por tu comentario, Estela seguramente se va a alegrar un montón al leerlo…. Y pues nosotros esperamos tener oportunidad de visitar Toluca, que ya nos han dicho muchas cosas buenas del movimiento que hay por allá… Por cierto, estás muy invitado a enviarnos tus impresiones desde Toluca, sería muy bonito poder compartir esa visión desde esta página.

    Recibe un saludo bien afectuoso,
    Mariana y Marco.

  4. Hola soy su amigo y servidor Javier ” El Alvin Cervantes”, coleccionista de musica en la zona de Toluca, y me da gusto leer esta cronica que es muy buena ya que relata lo que era el movimiento sonidero en los 80´S, diria yo que parte del inicio de lo que conocemos hoy,y me acorde cuando yo vivia en La Quebrada Cuautitlan Izcalli, donde fue a finales de 1989 cuando se empezo a dar este movimento ya que no era colonia popular y esto de los sonideros era mal visto, pero eso si de muy buen ambiento donde en verdad conocias al compadre al amigo , al hermano al cual no le importaba la clase a la que pertenecias lo que importaba era hablar de música, intercambiar pasos de baile, abrir la famosa rueda, es lo que me ha motivado a seguir en el ambiente, y los invito a que asistan los viernes en el centro de Toluca en la concha acustica donde se hacen tardeadas con sonidos aunque chicos ero preservando el movimiento sonidero. Una felicitacion y seguimos en contacto.
    Saludos a todos los cibernautas sonideros.

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